-
jueves, 27 de septiembre de 2012
Publicado por Fátima Ramos en 7:34 | 0 comentarios | Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir en X Compartir con Facebook |
-
Y llegó el otoño…Me encanta el otoño aunque muchos se empeñan en relacionarlo con una estación triste. Sin embargo a mí me gustan sus colores y diferentes tonalidades de ocres, verdes, amarillos y marrones, sus tardes fresquitas de paseo, su lluvia que limpia el ambiente y su olor a tierra mojada. Tiene todo un aire melancólico que resulta romántico y agradable…En esta época empezamos a taparnos más, el calor sofocante del verano da paso al aire fresco de la mañana y la noche, los días se apagan antes y el cielo destille un color rojizo por las tardes aunque aún no hace demasiado frío.Personalmente disfruto con la ropa de invierno. Los jerseys abrigaditos de colores, cálidos y confortables de estilo inglés consiguen que con un pantalón o vestido cualquiera vayas perfecta. Los leotardos calentitos con botas o zapatos oxford para salir a la calle a pasear son comodísimos. Con el aire que hace algunos días nos cubrimos el cuello con fulares y pañuelos que estilizan nuestros look. Usamos abrigos para soportar el frio pero que elegimos bien para que vaya acorde a nuestra personalidad y mejor aún cuando va acompañado de alguna boina o sombrero.Estos son algunas ideas o modelos que me gusta seguir para vestir en otoño, pero sobre todo lo más importante es crear esa sensación de calidez, comodidad y estar a gusto con uno misma/o.
Publicado por Fátima Ramos en 3:52 | 0 comentarios | Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir en X Compartir con Facebook |
-
Alicia es un nombre que irremediablemente nos remite a un relato. A un universo alterno habitado por seres fantásticos que se caracteriza por la contradicción. El cuento original de Lewis Carroll ha dado metros y metros de tela que cortar a pintores, psicólogos, críticos y cineastas. De las adaptaciones cinematográficas, tal vez la de Disney (1951) sea la más famosa. Hay otra mucho más arriesgada:Tideland (2005) de Terry Gilliam, basada en la novela homónima de Mitch Cullin, que narra la historia de una niña que, ante la drogadicción de sus padres, decide refugiarse en un mundo imaginario lleno de personajes alucinados. También está la más reciente, de Tim Burton (2010), que presenta a una Alicia adulta que regresa al mundo de las maravillas para vencer a la Reina de Corazones y descubrir su misión del otro lado del espejo. Pero la Alicia mítica, la que dio origen a todas las demás, fue inspirada por una musa de poquísimos años.

Charles Ludwidge Dodgson era un tímido profesor de matemáticas. El padre de Charles tuvo once hijos: todos ellos zurdos y tartamudos (cabe mencionar que todavía en el siglo XIX se tenía la creencia de que los zurdos eran seres impuros y demoníacos). El rechazo que sufrió Dodgson durante la infancia es perceptible en su obra. Frecuentemente manifestó su gusto por la inversión a través de curiosos actos de rebeldía: Al otro lado del espejo y lo que Alicia allí vio, la continuación de Alicia en el País de las Maravillas, así como muchos otros de sus textos, requieren de un espejo para su lectura.
Tras graduarse en el Christ Church College de Oxford, recibió las órdenes de diácono, pero debido a su tartamudez le fue imposible predicar. Aunque Charles se presentaba como un hombre de ciencia, escondía una imaginación prodigiosa y una habilidad sorprendente para la literatura, en especial para los juegos de palabras. Escribió numerosos cuentos y poemas que fueron publicados en revistas y obtuvieron un éxito discreto.
Un buen día conoció al Doctor Liddell, padre de la legendaria Alicia. Desde su oficina, Charles podía ver a la pequeña jugar con sus hermanitas, Lorina y Edith, en el jardín colindante perteneciente al Christ Church. Con frecuencia las llevaba de paseo al campo, las niñas escuchaban las increíbles historias que Dodgson inventaba para ellas. Fue durante uno de esos paseos que nació Alicia en el País de las Maravillas.
En su diario, con fecha del 4 de julio de 1862, puede leerse la siguiente anotación: “Seguido el río hasta Godstow con las tres pequeñas Liddell, hemos tomado el té a orillas del agua y no hemos vuelto a Christ Church hasta las ocho y media […] En esta ocasión les he contado una historia fantástica titulada Las aventuras subterráneas de Alicia, que me he propuesto escribir para Alice”.
Dos años más tarde, el libro, ahora titulado Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas, se encontraba en casi todas las librerías de Inglaterra. Fue así como se dio a conocer el genio, que utilizaría el seudónimo de Lewis Carroll para firmar sus obras, y conferiría al cuento infantil de un elemento revolucionario: el absurdo.
Al entrar a la madriguera del conejo, Alicia viaja a un mundo donde todo funciona al revés. Una fiesta de té que nunca termina es normal, el gato de Cheshire parece desafiar a la mecánica cuántica, y es por todos sabido que la reina roja debe correr muy rápido para permanecer en el mismo sitio. Se puede llorar hasta formar lagunas: al preguntar por la propia identidad nunca se obtendrá respuesta. Arriesgándose a perder la cabeza, Alicia lucha por conservar la cordura.
Aunque estos cuentos fueron pensados para un público infantil, hoy día interesan más a los intelectuales. Matemático y fabulador, Carroll escribió algunos tratados de lógica, como “El juego de la lógica”, donde reúne pruebas de la neurosis victoriana con el objeto de demostrar que el exceso de rigor puede conducir a la locura. Utilizó el recurso de la infancia para refugiarse en un mundo imaginario en el que lo lógico es la fantasía y no las absurdas leyes de los hombres.
El mundo creado por Charles Ludwidge Dodgson es tan complejo que tal vez nunca terminemos de interpretarlo, si es que hemos logrado interpretarlo en absoluto, mínimamente, ¿lógicamente?

Publicado por Fátima Ramos en 3:00 | 0 comentarios | Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir en X Compartir con Facebook |
-
miércoles, 19 de septiembre de 2012
Los olores y recuerdosAlgunos olores pueden evocar fuertes recuerdos de forma espontánea, como por ejemplo el de ese plato de la cocina familiar que tanto nos gustaba en la niñez, o el perfume de nuestra madre, el olor de los jardines o parques donde jugábamos de pequeños. Casi todo el mundo ha tenido la oportunidad de sentir un olor y de repente encontrarse perdido en el ensueño de un recuerdo de hace mucho tiempo.Personalmente existen dos elementos que me generan un despertar de emociones dormidas, de recuerdos, de vivencias… La música y los perfumes. Los sentidos nos mantienen atados al mundo con raíces profundas y el olfato es, por excelencia, el que es capaz de evocar memorias más vívidas.
Este fenómeno de relación entre los olores y la memoria se conoce como el “Fenómeno de Proust”, en honor de Marcel Proust, el escritor francés que idealizado los recuerdos evocados por el olor de una galleta madeleine, después de remojar en el té, en su novela À la recherche du temps perdu."Ahora me doy cuenta a lo que hemos renunciado siendo civilizados y humanos". Stephen D., uno de los protagonistas del libro de Oliver Shacks 'El hombre que confundió a su mujer con un sombrero', pronunció esta frase al recordar un extraño episodio del que había sido protagonista. Tras una noche de drogas, Stephen le despertó con una capacidad olfativa súper desarrollada con la que vivió varias semanas y que transformó su mundo en el de un sabueso. Los olores eran tan potentes que no le permitían pensar en otra cosa.La evolución nos ha privado de la magnitud olfativa de los animales. En nuestro mundo, distinguir los olores ya no es una cuestión de supervivencia pero el cerebro de los seres humanos conserva aún algunos vestigios de lo que antes fue un potente sentido.
Es inevitable que mi memoria olfativa se quede quieta cuando percibo el aroma de alguna fragancia que solía haber en el ambiente en algún momento memorable de mi vida y así, mi mente y mi olfato se enganchan hasta verme envuelta en el espiral del tiempo. Indiscutiblemente, como la buena música, las fragancias también son perdurables.
El perfume ha sido usado a lo largo de la historia y ha tenido un gran valor para cada cultura. He descubierto un perfume que me fascina, su precio no tanto la verdad, su nombre, Gelsomino Nobile de Acqua di Parma.Es un perfume que me encanta como huele por su olor a jazmín, a flor casi recién cortada. Es intenso, dura bastante, y tiene un agradable aroma floral.Sus notas olfativas son:§ notas de salida: mandarina de Italia§ notas de corazón: pimienta rosa, tuberosa, flor de azahar y jazmín§ notas de fondo: madera de cedro y almizcle
La firma con este perfume rinde homenaje a los jardines italianos. No es un perfume cargado, es suave, hasta refrescante, no es nada pesado. Intenso, porque lo pruebas a primera hora del día y hasta la tarde sigue teniendo un suave olor a jazmín, pero no echa para atrás pese a ser un eau de parfum.
Publicado por Fátima Ramos en 5:41 | 0 comentarios | Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir en X Compartir con Facebook |
-
Publicado por Fátima Ramos en 5:18 | 0 comentarios | Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir en X Compartir con Facebook |
-
martes, 18 de septiembre de 2012
El amor de verdad significa unión, pero conservando ambos la propia individualidad. El amor es posible sólo en libertad; la envidia, los celos, la ambición, son pasiones y el amor no es una pasión es una actitud, una capacidad humana no compulsiva. No es un arrebato súbito sino una disposición permanente que consiste más en dar que en recibir. Y dar no significa renunciar o privarse de algo, sacrificarse ni empobrecerse, sino que constituye la más bella expresión que produce felicidad y vitalidad. En ese dar también se incluye la propia energía, lo que está vivo en cada uno, su alegría, su interés, su comprensión, su conocimiento, su humor, su tristeza y todas las expresiones propias de cada uno.
Publicado por Fátima Ramos en 7:17 | 0 comentarios | Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir en X Compartir con Facebook |
-
Pensaba ayer en la felicidad y en lo intensamente que la buscamos, pero la verdad es que la felicidad no es un estado normal, más bien creo que es una actitud ante la vida. Es escurridiza, no podemos embotellarla en tarros de cristal para tenerla a nuestro antojo. Con vehemencia queremos encontrarla y guardarla para degustarla en varios sorbos, sin darnos cuenta que ya está en nosotros y que sólo debemos abrirle la puerta, no obstruirla y dejarla que se instale en nuestro interior.
Publicado por Fátima Ramos en 7:11 | 0 comentarios | Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir en X Compartir con Facebook |







.jpg)


