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  1. miércoles, 19 de septiembre de 2012


    Los olores y recuerdos

    Algunos olores pueden evocar fuertes recuerdos de forma espontánea, como por ejemplo el de ese plato de la cocina familiar que tanto nos gustaba en la niñez, o el perfume de nuestra madre, el olor de los jardines o parques donde jugábamos de pequeños. Casi todo el mundo ha tenido la oportunidad de sentir un olor y de repente encontrarse perdido en el ensueño de un recuerdo de hace mucho tiempo.

    Personalmente existen dos elementos que me generan un despertar de emociones dormidas, de recuerdos, de vivencias… La música y los perfumes. Los sentidos nos mantienen atados al mundo con raíces profundas y el olfato es, por excelencia, el que es capaz de evocar memorias más vívidas.

    Este fenómeno de relación entre los olores y la memoria se conoce como el “Fenómeno de Proust”, en honor de Marcel Proust, el escritor francés que idealizado los recuerdos evocados por el olor de una galleta madeleine, después de remojar en el té, en su novela À la recherche du temps perdu.
     

    "Ahora me doy cuenta a lo que hemos renunciado siendo civilizados y humanos". Stephen D., uno de los protagonistas del libro de Oliver Shacks 'El hombre que confundió a su mujer con un sombrero', pronunció esta frase al recordar un extraño episodio del que había sido protagonista. Tras una noche de drogas, Stephen le despertó con una capacidad olfativa súper desarrollada con la que vivió varias semanas y que transformó su mundo en el de un sabueso. Los olores eran tan potentes que no le permitían pensar en otra cosa.

    La evolución nos ha privado de la magnitud olfativa de los animales. En nuestro mundo, distinguir los olores ya no es una cuestión de supervivencia pero el cerebro de los seres humanos conserva aún algunos vestigios de lo que antes fue un potente sentido.




    Es inevitable que mi memoria olfativa se quede quieta cuando percibo el aroma de alguna fragancia que solía haber en el ambiente en algún momento memorable de mi vida y así, mi mente y mi olfato se enganchan hasta verme envuelta en el espiral del tiempo. Indiscutiblemente, como la buena música, las fragancias también son perdurables.



    El perfume ha sido usado a lo largo de la historia y ha tenido un gran valor para cada cultura. He descubierto un perfume que me fascina, su precio no tanto la verdad,  su nombre, Gelsomino Nobile de Acqua di Parma.
    Es un perfume que me encanta como huele por su olor a jazmín, a flor casi recién cortada. Es intenso, dura bastante, y tiene un agradable aroma floral. 


    Sus notas olfativas son:
      §  notas de salida: mandarina de Italia
      §  notas de corazón: pimienta rosa, tuberosa, flor de azahar y jazmín
      §  notas de fondo: madera de cedro y almizcle



    La firma con este perfume rinde homenaje a los jardines italianos. No es un perfume cargado, es suave, hasta refrescante, no es nada pesado. Intenso, porque lo pruebas a primera hora del día y hasta la tarde sigue teniendo un suave olor a jazmín, pero no echa para atrás pese a ser un eau de parfum.





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