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  1. jueves, 6 de septiembre de 2012


    Me detengo en las miradas, 

    me escapo detrás. 
    Son como bandadas de grises palomas; 
    azules, rojas, de todos los colores. 
    Sólo busco refrescar estos calores. 
    Me detengo en las miradas. 

    Con los ojos que me miran 
    me puedo escapar, 
    sólo busco fijar esos vivos momentos. 
    Miradas limpias o pálidas miradas, 
    sólo busco alegrarme la mañana. 

    Te confieso que no atino 
    a encontrar la calma; 
    nada ansío más, 
    y es lo que menos tengo. 

    Se va el alma silenciosa 
    por la ventana, 
    detrás de algunos ojos azul sediento. 
    ¡Ay! del que se enamora hasta en un desierto. 
    Dame descanso 
    como quien da un refresco. 

    Tu mirada vuela; 
    vuela, calma, vuela. 
    En las calles es una flecha 
    que alivia el tiempo de los poetas. 

    Me detengo en las miradas, 
    me escapo detrás. 
    Busco en ese mar de miradas perdidas; 
    azules, verdes, de todos los colores. 
    Son tan libres como libres son los hombres. 
    Me detengo en las miradas. 

    Que el amanecer me encuentra 
    siempre despierto, 
    que me desvela el hambre que de ti tengo. 
    Se va el alma silenciosa por la ventana, 
    se va detrás del lucero de la mañana. 
    Dame descanso como quien da un cigarro. 

    Tu mirada vuela; 
    vuela negra, vuela. 
    En las calles es una flecha 
    que alivia el tiempo de los poetas. 

    Tu mirada vuela; 
    vuela negra, vuela. 
    Es la flecha que hiere el tiempo, 
    que lo detiene, que lo hace espeso, 
    que lo detiene, que lo hace eterno. 


    Como quien da un refresco. Manolo García  


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